Cómo conservar los medicamentos ante una ola de calor
Conservar los medicamentos ante una ola de calor
Como norma general, los medicamentos hay que guardarlos fuera del alcance de los niños, en lugares frescos, secos, limpios y en los que no incida la luz solar directamente, sobre todo en verano, momento en el que hay que extremar el cuidado para evitar que el medicamento se vea afectado por el calor y ponga en riesgo su eficacia o seguridad.
Hay que adoptar precauciones ante picos de temperaturas y para ello es indispensable atender a la conservación de los medicamentos.
A este respecto, es necesario leer atentamente el prospecto del medicamento, documento que aclarará las condiciones en las que debe conservarse el mismo. En las cajas suelen aparecer las condiciones especiales de conservación.
Las principales condiciones de conservación de los fármacos son:
- A temperatura ambiente: Hay medicamentos que no requieren ningún tipo especial de conservación por lo que una exposición a temperaturas elevadas, como las que suele haber en época estival, no tiene porqué afectar ni a su composición ni a su forma farmacéutica. Por tanto no debe preocupar al paciente su conservación ya que en los ensayos previos a su comercialización, estos productos han demostrado su estabilidad incluso a 40ºC durante seis meses.
- Entre +2ºC y +8ºC: Los fármacos que advierten en su envase que deben mantenerse entre 2 y 8 grados centígrados se deben conservar en la nevera o en cámaras frigoríficas –en el caso de las farmacias–, ya sea verano o invierno. Solo se recomienda sacarlos del frío en el momento de su uso para volver a mantenerlos a la temperatura indicada de manera inmediata. Las autoridades sanitarias alertan de que también hay que evitar un frío desmesurado que pueda provocar su congelación.
- A una temperatura inferior a 25ºC o a 30ºC: Esta indicación de conservación impone un límite de tolerancia a la que esos medicamentos pueden ser expuestos.
- Casos especiales: Algunas formas farmacéuticas, no el principio activo del medicamento sino su forma, son muy sensibles a las elevaciones de temperaturas. Es el caso de supositorios, óvulos, cremas, etcétera. Normalmente, estos productos suelen tener un aspecto diferente del habitual tras una exposición a altas temperaturas, por lo que resulta fácil pensar que no se encuentran en buen estado. En estos casos, las autoridades sanitarias recuerdan que cuando un medicamento tenga un aspecto exterior visiblemente modificado no debe ser consumido ya que sus propiedades podrían haber sido también alteradas.
En general, hay que adoptar precauciones ante cualquier producto que muestre variaciones en su apariencia exterior. Si aparece visiblemente modificado no debería ser consumido, pues esta alteración puede indicar una modificación de las propiedades del medicamento.
Fármacos de viaje
Con las vacaciones, existe un mayor nivel de desplazamientos, por lo que es importante atender a la conservación de los medicamentos durante el viaje para evitar que la calidad descienda. Así, los fármacos, tanto lo que necesiten mayor frío como los que resistan el calor, deberán transportarse en un embalaje isotérmico adecuado.
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