Astenia Primaveral
Astenia Primaveral
Dicen que la primavera la sangre altera, pero también puede despertar en muchos la conocida astenia primaveral, una sensación de debilidad o cansancio que a menudo aparece durante las primeras semanas de la primavera y que está relacionada con el cambio de temperatura y el aumento de las horas de luz. El organismo percibe estos cambios y necesita adaptarse a las nuevas condiciones de luz y temperatura primaverales ajustando nuestro reloj interno. Hay personas que consiguen adaptarse mejor a estos cambios, por tanto, hablamos más que de una patología, de un trastorno adaptativo.
En la mayoría de las ocasiones la astenia primaveral trae consigo una serie de síntomas leves (cansancio, falta de fuerzas, irritabilidad…), que suelen desaparecer al cabo de pocos días. No debemos alarmarnos si durante los primeros días nos sentimos un poco más decaídos o con falta de energía. . Ello se debe a una alteración de los ritmos biológicos: cambios de horario, climáticos, nuevas rutinas debidas al buen tiempo… todo ello puede alterar el organismo, haciendo disminuir la producción de endorfinas, que son las hormonas del bienestar. Además, el aumento de horas de luz altera también la segregación de melatonina, una hormona que regula el sueño. Hay que estar atento a los síntomas, ya que la astenia primaveral puede confundirse con otras patologías como la anemia o la fatiga crónica.
¿Qué podemos hacer?
Fijar horarios en cuanto a descanso y alimentación, para que el organismo vuelva a encontrar de nuevo su equilibrio es fundamental seguir unos horarios fijos. Hay que intentar dormir unas 8 horas diarias.
Prestar atención a la comida. Es importante hacer cinco comidas al día para que el cuerpo no sufra hipoglucemias que también afectan al ánimo y el bienestar. Además, la dieta ha de ser rica en nutrientes que aporten mucha energía, como los
frutos secos o los plátanos, que además son ricos en triptófano (aminoácido precursor de la serotonina, un neurotransmisor que potencia la felicidad).
Hidratarse adecuadamente, bebiendo al menos dos litros de agua al día. Una hidratación insuficiente afecta al estado general de salud pudiendo provocar cefaleas, entre otros problemas.
Hacer ejercicio moderado con regularidad, lo que estimula la producción de endorfinas y aumenta el tono vital.
Realizar actividades mantener un espíritu positivo para combatir l
a desmotivación, el cansancio y la falta de energía que conlleva la astenia.
En determinadas ocasiones el aporte de una dieta variada no es suficiente, y es preciso recurrir a un aporte vitamínico o mineral complementario. Pero ojo, en ningún caso los suplementos vitamínicos y minerales pueden transformar una dieta poco equilibrada en saludable. Hay que vigilar una posible hipervitaminosis (exceso de algunas vitaminas), por lo que antes de tomar este tipo de productos es recomendable consultarlo con el médico.
Para más información, farmacia Hernández.
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