Hidratarse también en invierno
Hidratarse también en invierno
Aunque todos tenemos la conciencia que en verano debemos hidratar nuestro cuerpo, queremos evidenciar que en invierno también es importante hidratarse para evitar problemas de salud, a pesar de que una menor sudoración y la sensación de frío pueda hacernos creer lo contrario.
Durante los meses invernales, el frío, la contaminación ambiental y las calefacciones hacen que nuestra piel y vías respiratorias se resequen, dejándonos expuestos a gripes y catarros: mantener una adecuada hidratación ayuda a prevenir estas molestas afecciones y a aliviar sus síntomas.
Los ancianos, bebés y, en general, todas las personas que tengan algún problemas de salud deben prestar atención especial a su hidratación para no desencadenar problemas añadidos, incluso si no sienten sed.
Para hidratarse en invierno, una buena fuente de agua que te ayudará a preservar tu salud son las verduras de temporada, como las coliflores o los cardos. Aunque contienen menos agua que las ensaladas, son estupendas para elaborar sopas, cremas o un buen caldo. Eso sí, ten cuidado si consumes sopas o cremas preparadas, pues a menudo abusan de la sal.
La calefacción y aire acondicionado con bomba de calor tienden a resecar el ambiente, lo que afecta a piel, labios y ojos. Además, al ser la humedad ambiente baja, se tiende a perder más agua al respirar. Si notas esas molestias, puedes proteger tu salud poniendo pequeños cuencos de agua cerca de los radiadores y otras fuentes de calor o usando humidificadores.
Y si te encuentras acatarrado o febril, no descuides la hidratación. Cuando tienes fiebre, los líquidos te ayudan a regular la temperatura corporal. Además, mantener tus vías respiratorias hidratadas te ayuda a descongestionar la nariz y a eliminar el exceso de mucosidad.